viernes 15 noviembre 2019

Juan Guaidó mide de nuevo su poder de convocatoria con una manifestación contra Maduro en Caracas

 

 

Tras un año especialmente convulso en la política venezolana, Juan Guaidó medirá este sábado su poder de convocatoria. Volverá a intentar llenar las calles de gente después de que 2019 comenzara con enorme fuerza con el denominado "Cese de la usurpación", en referencia al poder ostentado por el presidente chavista Nicolás Maduro. Guaidó, presidente interino respaldado por más de 50 países, entre ellos Estados Unidos, plantea un Gobierno de transición, elecciones libres en el país sudamericano y dejar atrás años de represión de la mano de Maduro. El líder chavista tiene programada para este mismo sábado otra marcha en respuesta a la de Guaidó y que aprovechará para mostrar su apoyo al boliviano Evo Morales, aliado tradicional del chavismo y ahora asilado en México.

El líder opositor se subió el martes pasado a un vagón del metro de Caracas, la capital venezolana, para ir a la Asamblea Nacional, en el centro de la ciudad. Sin mayores inconvenientes, Guaidó entró con sus guardaespaldas al que en otro tiempo fuera el lugar de trabajo de Nicolás Maduro, una empresa pública celosamente controlada por los sindicatos chavistas y sumida en su peor crisis de funcionamiento. Durante el viaje, dio la mano e invitó a la gente a la movilización que convocó hace más de dos semanas y que se celebra este sábado. Más tarde, paseó por el emblemático bulevar de Sabana Grande y repitió la invitación. Y hace solo dos días, el jueves, acompañó a un grupo de estudiantes universitarios a una asamblea en la que, tras haber finalizado, se produjeron enfrentamientos entre los jóvenes y las fuerzas antimotines que rodearon la Universidad Central de Venezuela. “El 16 de noviembre y los días que sean necesarios estaremos en protesta sostenida en el país; eso es lo que significa la calle sin retorno. La protesta sostenida no es un eslogan, ni una varita mágica. A los venezolanos, a todos los venezolanos, nos sobran las razones para protestar el 16 [de noviembre] y los días que sean necesarios hasta lograr el cambio que urge en el país”, dijo Guaidó a los estudiantes.

Y es que en el país sudamericano no se ha dejado de protestar. Se hace casi a diario por la precariedad de la vida; porque fallan habitualmente los servicios básicos como el suministro de luz y agua; o por la devaluación del salario tras dos años en hiperinflación que ha disparado la pobreza y, como consecuencia, la escasez de alimentos y el hambre entre la población. 

Guaidó, quién ha estado todo este tiempo viajando por diferentes rincones del país, publicó un emotivo vídeo para animar a la participación en la marcha. Esta semana, juró los llamados Comités Políticos Parroquiales para animar a la movilización y los partidos contrarios a Maduro han repartido panfletos casa por casa. Se trata de un trabajo extra de convocatoria para un líder que no tiene acceso a los medios masivos de comunicación y que tiene el reto de volver a remolcar a una ciudadanía nuevamente desesperanzada. Y es que el presidente interino había sufrido últimamente varios reveses en su liderazgo como por ejemplo la dificultad en la entrada de ayuda humanitaria, la fallida operación militar del 30 de abril o el estancamiento de las negociaciones con el círculo de Maduro en Noruega.

En respuesta a la marcha antichavista, Maduro anunció que a partir del jueves desplegará a un contingente de partidarios del chavismo entrenados militarmente para labores de patrullaje y para “garantizar la paz y las navidades felices”. "Tenemos 321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para nuestros milicianos. Esto significa el fortalecimiento de la capacidad militar de nuestro país", detalló Maduro.

 

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